Distantes pero unidos

Erika está volviendo a casa, después de un largo día de trabajo. Está cansada, muy cansada y no mira las miles de luces que hay encendidas.

Ella se había mudado a España hace cinco años, persiguiendo un sueño. Había acabado la carrera de «Marketing» y solo había pasado una semana y ya la habían contratado en una empresa muy importante. Había dejado su pequeño pueblo en Abruzzo, Italia y había volado hacia su futuro.

Cada año Erika pasaba la Navidad con su familia en Italia, tomando caldo, pasta al horno, asado y postres; jugaba al Bingo y a las cartas; pero sobre todo mimaba a sus padres y a sus cuatro hermanas y se dejaba mimar por ellos.

Pero este año todo será diferente… no puede volver a su casa. La empresa en la que trabaja le ha pedido quedarse en España para acabar un proyecto muy importante

Erika está pensando que volverà a casa en cuanto termine el proyecto labora y mientras tanto abre la puerta de su apartamento en Barcelona.

«Buenas tardes, señorita Candeloro» la saluda la vieja señora Sánchez, su vecina. «Hoy, el cartero ha traído un paquete para usted. Como no estaba en casa me lo ha dejado a mí.

«Gracias señora, ha sido muy amable» le da la gracias Erika y recoge el paquete.

Es muy pesado y ella se da cuenta rápidamente que es… el paquete que cada estudiante que vive fuera de casa recibe de su familia del sur de Italia.

Lo abre con impaciencia. Y va cogiendo los paquetes, que huelen a casa, hay muchos paquetes envueltos cuidadosamente y luego ve la estrella que cada año ellos ponen en el gran árbol de Navidad.

Erika lee la carta de su madre:

«Hola mi chica, este año tú no podrás estar con nosotros y te extrañaremos muchísimo. Pero tú no estarás sola: tendrás todos nuestros sabores y olores y, nos escucharemos y veremos en videollamada. No nos podremos abrazar, pero volveremos a hacerlo muy pronto y será maravilloso.

PS: Este año es tu turno de poner la estrella en el árbol»

Erika llora, pero no está triste. Sabe que va a echar mucho de menos a su familia, pero sabe también que nunca podrá dividir los corazones de las personas que ama.

Luisa Lannutti

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Magia de la Navidad.

22 de diciembre de 2020