EL SOLSTICIO DE VERANO

El 21 de junio marca el solsticio de verano y por fin comienza esta estación tan esperada y querida. Es el día más largo de este año, de hecho habrá unas 15 horas de luz. Este momento siempre se ha considerado un día de celebración, un día mágico. En la antigüedad  esta recurrencia estaba vinculada a ritos mágicos y paganos. Un día para agradecer y congraciarse con la Madre Tierra.

Para las civilizaciones del pasado representaba un momento lleno de significados espirituales. La abundancia de luz se interpretaba como un regalo celestial, una conexión con lo divino, que debía ser correspondida con la devoción adecuada. Los antiguos griegos y las poblaciones precolombinas celebraban esta ocasión con rituales vinculados al culto al Sol y al renacimiento. Los romanos dedicaban ambos solsticios a “Giano”, una de las divinidades más importantes de su panteón, considerado el guardián de los comienzos y de toda forma de paso, como la transición de un ciclo natural a otro. Los celtas tenían la costumbre de encender una hoguera el primer día de verano, con la creencia de que este gesto transmitía “Yang”, la energía positiva que, según la tradición, alcanza su punto álgido durante la estación estival.

Los ritos paganos se entrelazan a menudo con la figura de San Juan Bautista, el predicador que bautizó a Jesús.

A lo largo de los siglos, el cristianismo ha absorbido muchos rituales relacionados con el solsticio, enriqueciéndolos con nuevos significados. Famosa es, por ejemplo, la fiesta de San Juan (24 de junio), una solemnidad religiosa muy extendida sobre todo en Italia y España, que consiste en el encendido de grandes hogueras por la noche, en la estela de los antiguos cultos solsticiales en honor al fuego y la luz. Se dice que el periodo comprendido entre el 21 y el 24 de junio es el mejor para recoger plantas medicinales (es decir, utilizadas con fines farmacéuticos) como la melisa o «hypericum» , también conocida como «hierba de San Juan».

También el día de San Juan, Letonia celebra la fiesta nacional conocida como “Jani”, caracterizada por las hogueras, los bailes y los baños en los lagos. En Finlandia, el solsticio, conocido como «Juhannus» se considera un buen momento para encontrar a tu alma gemela, por lo que muchas parejas eligen esta fecha para casarse, con rituales que incluyen hogueras y saunas a medianoche.

He leído que en la noche del solsticio de verano tendremos la oportunidad de observar una lluva de estrellas fugaces llamadas “lambda Sagittaridi”. Otra buena razón para levantar la vista al cielo y disfrutar de un espectáculo astronómico.

¿Habéis tenido la oportunidad de presenciar el solsticio en algún lugar concreto?

¡Yo tuve esa suerte!

¿Conocéis el complejo neolítico de Stonehenge, uno de los lugares más místicos del planeta? La disposición de los megalitos que componen el yacimiento sigue un patrón preciso basado en el movimiento de los astros.  Hace años tuve la oportunidad de ver y presenciar el solsticio de verano en este mismo lugar.  En ese preciso momento, un rayo de luz atravesó el portal e impactó exactamente en la «Heel Stone», el altar de piedra situado en el centro del complejo. ¡Un espectáculo!

¡Os deseo a todos un feliz verano!

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20 de junio de 2021