Reflexiones del final del año

Hemos llegado al final de otro año. El 2020 nos ha dejado en vilo, o más bien nos ha dejado suspendidos. Ya se habla mucho de cuanto singular ha sido este año desde todos los puntos de vista, ciertamente nos deja mucho dolor, pero me gustaría llamar la atención sobre otro aspecto.

Nos hemos parado y hemos tenido la oportunidad de mirar mejor por dentro a nosotros mismos. Quizás nuca hemos analizado nosotros mismos antes. Finalmente hemos podido recuperar las pasiones que habíamos dejado del lado o hemos descubierto nuevas pasiones que nos han llenado de alegría los días. Hemos podido limpiar, o más bien, hemos tenido tiempo para ordenar la casa y comprender lo qué se necesitaba y lo qué era demasiado y así lo hemos hecho con nuestras relaciones. Al alejarnos de todo, hemos podido arrojar luz sobre los que nos rodean y tener el valor de alejarnos de las relaciones tóxicas.

Estamos acostumbrados a correr todos los días y tener las riendas de nuestras vidas, y a veces seguimos adelante con el piloto automático sin pensar demasiado. Este año nos ha permitido adquirir una mayor conciencia de nosotros mismos y de todo lo que nos rodea.

Hemos demostrado ser fuertes como leones, y sacar a relucir toda la fuerza que teníamos escondida. Hemos podido reinventar un nuevo trabajo, volver sobre nuestros pies rápidamente y empezar de nuevo con una nueva vida. ¿No nos merecemos un aplauso?

Mi deseo es que el año que viene traiga más sonrisas y tranquilidad a nuestras vidas. Es verdad, lo que se nos ha arrebatado no volverá más, y precisamente por eso debemos ser fuertes y seguir sembrando bondad, generosidad, altruismo, porque al final de todo, el mundo va a necesitar gente mejor.

En el 2021 partimos de nosotros mismos, no señalamos con el dedo a las otras personas y nunca nos comparamos con los otros porque cada camino es individual.

Cuando volvamos a correr, no nos olvidemos de lo que hemos conseguido luchando en soledad y de lo que de maravilloso hemos cultivado mientras el mundo dormía.

Mientras tanto, como cada año, al llegar aquí, estamos listos para partir, cada uno con sus buenas intenciones, ¿Quién sabe qué sorpresas nos reservará el año que viene?

Sinceramente, estoy deseando empezar de nuevo y continuar este hermoso camino que estoy haciendo con la escuela de Ablo Espagnol, una de las pocas sorpresas más agradables de este año casi pasado.

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